Puede ser perjudicial tanto cuando falta como cuando sobra, según afirman los especialistas

En lo que se refiere a higiene íntima femenina, se sabe que los problemas de alergias, irritaciones o eczemas y hasta ciertas infecciones pueden deberse tanto a la carencia como al exceso. Y al parecer la cuestión no pasa sólo por lograr el "justo término medio", sino también por comprender que las diferentes partes del aparato genital, así como la piel y las mucosas, poseen características muy diferentes y, por lo tanto, necesitan ser cuidadas de manera diferente. Y también que la edad, los embarazos, la vida sexual y otras particularidades de cada mujer imponen algunas diferencias en el cuidado corporal.

Las siguientes recomendaciones han sido tomadas de la Guía Práctica de Conductas para la Higiene Genital Femenina que fue elaborada por la Federación Brasileña de Sociedades de Ginecología y Obstetricia, y de su presentación este año ante los especialistas locales en el marco de la Sociedad de Ginecología de Buenos Aires (SOFIBA).

CUESTIÓN DE SENSIBILIDAD

A la hora de hacer recomendaciones sobre la higiene se debe distinguir entre dos tipos de mujeres: unas son sensibles y ya han tenido antecedentes de alergias o irritación en el área genital; otras no: su piel y sus mucosas son más resistentes. Entre las reacciones más comunes entre las primeras están las dermatitis atópicas y las vulvitis por contacto. En estos casos, además de concurrir al ginecólogo para que este indique un tratamiento específico en el momento en que la irritación ocurre, conviene dejar de usar los productos de higiene íntima (jabones, líquidos, geles) hasta tanto no se compruebe que no son los responsables de la reacción.

A las mujeres más sensibles se les recomienda evitar también el papel higiénico de cualquier tipo (especialmente los que agregan colores o perfumes, o tienen texturas ásperas), los desodorantes íntimos, geles lubricantes o jabones. Sólo con agua a temperatura ambiente, usando los dedos y secándose con una toalla suave y limpia, se logra la higiene íntima más efectiva y segura, según los especialistas.

MÁS QUE UNA CUESTIÓN DE FRECUENCIA

En verano, y en las regiones de clima más cálido especialmente, se recomienda un lavado entre una y tres veces al día; en invierno o en regiones no tan cálidas, una vez al día. Pero uno de los principales errores de las mujeres en este sentido no suele ser el de la frecuencia del lavado en sí, sino la confusión entre "higiene íntima" e "higiene interna". Y es que los especialistas aseguran que el lavado diario no debe incluir la parte interna de la vagina. Al hacerlo es cuando se exponen a cambios en la acidez y en la flora vaginal que facilitan la aparición de infecciones por parásitos (como la candidiasis, producida por la Candida albicans).

La limpieza diaria debe incluir entonces la parte externa de la vulva, con el monte de Venus y el perineo, y el interior de los labios vaginales hasta la membrana himeneal. El lavado debe ser minucioso, pero no exceder los 2 ó 3 minutos para evitar el resecamiento de la piel y las mucosas. Si se utilizan productos especiales, procurar que sean hipoalergénicos y con un pH ácido entre 4,2 y 5,6.

"PEQUEÑO DICCIONARIO" DE LA HIGIENE ÍNTIMA

ACTIVIDAD FÍSICA

Culminar la actividad física requiere de una higiene inmediata, porque las propias secreciones producidas durante el ejercicio pueden ser irritantes para el área vulvovaginal.

DEPILACIÓN

La mujer que vaya a depilarse el área genital deberá respetar su sensibilidad propia. La frecuencia debería ser la menor posible, y el área a depilarse dependerá del gusto y la comodidad de cada mujer, porque es cierto que el exceso de vello puede contribuir a la acumulación de residuos y de secreciones.

¿Desinfección? En el manual se especifica que la higiene genital femenina no tiene la finalidad de "esterilizar" la vagina, que normalmente es colonizada por bacterias, sino remover los residuos y el exceso de grasa. Luego, el buen secado es fundamental para no aumentar esa proliferación de bacterias y hongos.

ENJUAGUE

Después del lavar las prendas íntimas (que conviene cambiar al menos una vez al día), se las debe enjuagar exhaustivamente para sacar los residuos químicos.

HIDRATACIÓN

La hidratación de la piel después de la higienización, así como preferir las ropas de algodón a las telas sintéticas, sí son recomendables.

MENSTRUACIÓN

Durante el período premenstrual y menstrual sí se aconseja una frecuencia mayor de higiene, para la remoción mecánica de los residuos y mejorar la ventilación genital con consecuente reducción de humedad prolongada. La sangre menstrual, la mayor secreción sebácea y sudorípara propia de este período y el uso prolongado de toallas higiénicas con película plástica externa son factores que contribuyen a la irritación de la vulva, mientras que las sustancias ligeramente ácidas favorecen un pH adecuado de la región genital.

POST-COITO

Después del acto sexual, lavar el área genital externa con agua y algún producto de higiene íntima si es que habitualmente se lo utiliza, pero no usar duchas vaginales a menos que exista indicación médica.

POSTMENOPAUSIA

El epitelio se vuelve más delgado y adquiere fragilidad, por lo que no se recomiendan más de dos lavados al día, usando productos con un pH próximo al fisiológico.

PUERPERIO

El aseo durante el puerperio reciente se debe hacer de igual modo que en el periodo menstrual, con productos con pH ligeramente ácido. Se recomienda una higiene más frecuente pero a la vez más cuidadosa, porque la piel de la vulva y la mucosa vaginal se hallan más irritables por la caída de estrógenos propia de este período.

TOALLAS

Casos en los que haya mucha transpiración, pérdida de orina o trasudato vaginal excesivo, el uso de toallas higiénicas externas respirables (sin película plástica) puede ser útil para disminuir la humedad local. Se aconseja cambiarlas periódicamente, con 4 horas de intervalo como máximo. Conviene que se evite el uso de toallas externas no respirables (con películas plásticas) en el periodo que va entre una menstruación y la otra.

VULVOVAGINITIS

Es una inflamación generalizada del área genital que requiere de atención médica. La higiene genital puede ser una necesidad paliativa cuando la mujer la está padeciendo, pero los especialistas insisten en que no se debe encarar como si fuese un tratamiento. Es frecuente cuando la vagina pierde la acidez que la caracteriza, y en tales situaciones convienen productos con mayor acidez para la limpieza.